Renovación de calderas

Las modificaciones introducidas en 2013 en ciertos artículos e instrucciones técnicas del RITE de 2007 obligan a mejores rendimientos de las calderas tanto en edificios de nueva construcción como en reforma. En los edificios de nueva construcción, las calderas que utilizan combustibles fósiles para calefacción deberán tener:

Para gas:

  • Rendimiento a potencia útil nominal y una temperatura media del agua en la caldera de 70 ºC: η ≥ 90 + 2 log Pn.
  • Rendimiento a carga parcial de 0,3•Pn y a una temperatura de retorno del agua a la caldera de 30 ºC: η ≥ 97 + log Pn.

El control del sistema se basará en sonda exterior de compensación de temperatura y/o termostato modulante, de forma que modifique la temperatura de ida a emisores adaptándolos a la demanda.

Para gasóleo:

  • Rendimiento a potencia útil nominal y una temperatura media del agua en la caldera de 70 ºC: η ≥90 + 2 log Pn.
  • Rendimiento a carga parcial de 0,3•Pn y a una temperatura media del agua en la caldera igual o superior a 40 ºC: η ≥86 + 3 log Pn.

Las consecuencias de estas nuevas obligaciones son:

Gas: Los rendimientos exigidos implican que sólo se pueden instalar calderas de condensación. Además es obligatoria la instalación de sonda exterior o regulador climático.

Gasóleo: Deben tener un rendimiento mínimo equivalente a las tres estrellas del antiguo reglamento

En las instalaciones que se reformen, queda prohibida la instalación de calderas estándar para calefacción de combustibles fósiles que no cumplan las siguientes características:

  • Rendimiento a potencia útil nominal y una temperatura media del agua en la caldera de 70 ºC: η > 90 + 2 log Pn.
  • Rendimiento a carga parcial de 0,3·Pn y a una temperatura media del agua en la caldera igual o superior a 50 ºC: η > 86 + 3 log Pn.

Para cualquier combustible: los rendimientos exigidos a las calderas estándar son los equivalentes a las tres estrellas del anterior reglamento. Las calderas de Baja Temperatura no están incluidas en este requisito.

Las modificaciones del RITE entraron en vigor el 15 de Abril de 2013.

A la vista de las nuevas obligaciones de rendimiento de calderas que establece la reforma del RITE 2013 se pueden adoptar las siguientes medidas de ahorro y eficiencia energética.

Sustitución de quemadores por quemadores modulantes

Los quemadores son los equipos donde se realiza la combustión, por tanto deben lograr la mezcla intima del combustible con el aire además de proporcionar la energía de activación.

Para reducir perdidas, es importante que la caldera trabaje con un exceso de aire lo más ajustado posible. Los quemadores modulantes ajustan continuamente la relación aire/combustible, de manera que pueden llegar a trabajar con rendimientos elevados en una amplia gama de potencias, adecuándose de manera constante a las necesidades de producción.

El control del aire de combustión y la modulación de la potencia se consigue con la utilización de ventiladores de velocidad variable.

Los quemadores modulantes ajustan la potencia generada a la demanda en cada instante, consiguiendo con ello evitar arranques y paros innecesarios de la caldera; esto hecho supone una reducción de las pérdidas energéticas del equipo que se producen en los arranques y paradas.

Por lo tanto, con la instalación de nuevos quemadores modulantes, supondrá un ahorro significativo desde el punto de vista energético, puesto que el nuevo equipo es capaz de modular la potencia de la caldera con un consumo menor de combustible.

Sustitución de la caldera actual por caldera de condensación

La sustitución de las instalaciones para la producción centralizada de calefacción y/o agua caliente con gasóleo (u otros combustibles) por una nueva instalación a gas natural, de alta eficiencia energética y menor impacto medioambiental, puede suponer ahorros significativos.

Las calderas de condensación son calderas de alto rendimiento (pueden alcanzar rendimientos superiores al 100%, sobre poder calorífico inferior), basado en el aprovechamiento del calor de condensación de los humos de la combustión. Esta tecnología aprovecha el vapor de agua que se produce en los gases de combustión y lo devuelve en estado líquido.

Con una caldera clásica de tipo atmosférico, una parte no despreciable del calor latente es evacuada por los humos, lo que implica una temperatura muy elevada de los productos de combustión (del orden de 150°C). La utilización de una caldera de condensación permite recuperar una parte muy grande de ese calor latente. Esta recuperación de la energía reduce considerablemente la temperatura de los gases de combustión (valores del orden de 65°C). Las calderas de condensación permiten realizar una combustión de mayor calidad que las calderas convencionales por lo que emiten menos gases contaminantes.

Un requisito importante para el funcionamiento de la caldera de condensación es que la temperatura de retorno del agua de calefacción esté por debajo de la temperatura de rocío del gas natural (53º).

Con las calderas de condensación es posible alcanzar rendimientos estacionales de hasta el 109% frente al 80% de las calderas estándar o el 96% de las de baja temperatura. Ya que se trata de unas calderas más eficientes al aprovechar el calor latente al condensar el vapor de agua de los humos, con lo que se consigue, además, mejorar el aprovechamiento de la energía, esto es, reducir el consumo del combustible utilizado y la emisión de sustancias nocivas. El mejor rendimiento de la caldera de condensación produce unos ahorros respecto a la existente que pueden aconsejar la renovación anticipada de ésta última.

La instalación de una nueva caldera de condensación supondrá un ahorro significativo desde el punto de vista energético, puesto que el nuevo equipo es capaz de generar la misma potencia calorífica con un consumo menor de combustible.

Sustitución de la caldera actual por caldera de baja temperatura de mayor eficiencia

La ventaja de los generadores de calor de baja temperatura es que son capaces de ajustarse en todo momento a las variaciones de demanda de la instalación. Por tanto presentan un rendimiento estacional mayor que las calderas convencionales.

El ahorro energético de esta mejora viene dado por el mayor rendimiento de la combustión que presentan estos equipos frente a los equipos actuales. Las calderas de baja temperatura tienen rendimientos instantáneos de la combustión con valores comprendidos entre el 95% y el 97%, por lo tanto, mejoran el rendimiento de la combustión actual entre el 6% y el 8%.

Por otra parte, los kits de modulación de los quemadores permiten que los quemadores ajusten la potencia generada a la demanda en cada instante, consiguiendo con ello evitar arranques y paros innecesarios de la caldera; esto hecho supone una reducción de las pérdidas energéticas del equipo que se producen en los arranques y paradas.