La eficiencia energética en la Unión Europea

En la Unión Europea (UE), las medidas de eficiencia energética se consideran cada vez más no solo un medio para conseguir un abastecimiento de energía sostenible, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, mejorar la seguridad del suministro, rebajar los gastos de importación y la dependencia energética, sino también para fomentar la competitividad de las economías europeas por la disminución los costes de la energía. La política de la UE en relación con la eficiencia energética se condensa en el Plan de Eficiencia Energética 2011.

La Directiva relativa a la eficiencia energética (2012/27/UE) entró en vigor en diciembre de 2012. En esta se exige a los Estados miembros que establezcan objetivos indicativos nacionales de eficiencia energética para 2020, basados en el consumo de energía primario o final, y se disponen normas vinculantes para los usuarios finales y los proveedores de energía. Los Estados miembros tienen la facultad de aplicar requisitos mínimos más estrictos en su esfuerzo por ahorrar energía. La Directiva incluye, entre otros, los requisitos siguientes:

  • La reforma anual de al menos el 3 % del parque inmobiliario propiedad de las administraciones centrales a partir de 2014, y la adquisición de edificios, servicios y productos con un elevado rendimiento en términos de eficiencia energética, ámbito en el cual el sector público debe dar ejemplo;
  • El establecimiento de estrategias nacionales a largo plazo para fomentar la inversión en la renovación de inmuebles residenciales y comerciales, y la elaboración de regímenes nacionales de obligaciones en materia de eficiencia energética o medidas equivalentes que garanticen un ahorro anual de energía del 1,5 % para los usuarios finales;
  • La evaluación a finales de 2015 del potencial de aplicación de la cogeneración de alta eficiencia y sistemas urbanos eficientes de calefacción y refrigeración en todos los Estados miembros;
  • Auditorías energéticas periódicas de carácter obligatorio para las grandes empresas que deben efectuarse por lo menos cada cuatro años, con la excepción de las empresas que dispongan de sistemas energéticos y medioambientales certificados;
  • El despliegue de redes y contadores inteligentes y la divulgación de información precisa en las facturas de la electricidad, a fin de capacitar a los consumidores y alentar un consumo energético más eficiente.

Esta Directiva europea se ha traspuesto a la legislación española en el Real Decreto 56/2016,

Los edificios consumen 40% del total de energía en la UE. Por ello se aprobó la Directiva 2010/31/UE, relativa a la eficiencia energética de los edificios (en particular, al aislamiento, al aire acondicionado y al uso de fuentes de energía renovables), que proporciona un método de cálculo de la eficiencia energética de los edificios, así como requisitos mínimos para los edificios nuevos y los grandes edificios existentes, y una certificación energética. El principal objetivo de la Directiva es reforzar los requisitos de eficiencia energética en relación con:

  • El marco común general de una metodología de cálculo de la eficiencia energética integrada de los edificios o de unidades del edificio;
  • La aplicación de requisitos mínimos a la eficiencia energética de los edificios nuevos o de nuevas unidades de edificios existentes, estableciendo, por ejemplo, que para el 31 de diciembre de 2020 todos los edificios nuevos deberán tener un consumo de energía casi nulo;
  • La aplicación de requisitos mínimos a la eficiencia energética, en concreto, de: edificios y elementos de edificios existentes que sean objeto de reformas importantes e instalaciones técnicas de los edificios cuando se instalen, sustituyan o mejoren;
  • La certificación energética de edificios o unidades del edificio; la inspección periódica de los sistemas de calefacción y aire acondicionado de los edificios, y los sistemas de control independiente de los certificados de eficiencia energética y de los informes de inspección.

El procedimiento básico para la certificación de la eficiencia energética de los edificios que contempla la citada Directiva se establece en el Real Decreto 235/2013

La eficiencia energética de los productos, es otra de las líneas de actuación a nivel de la UE, que ha introducido medidas para:

  • Información normalizada del consumo de energía mediante el etiquetado de los productos. Las normas comunitarias que se establecen la Directiva 2010/30/UE se han traspuesto a la legislación española en el Real Decreto 1390/2011.
  • Requisitos de diseño ecológico aplicables a los productos que utilizan energía. Los reglamentos de ejecución cubren un amplio abanico de productos, que incluyen calentadores, aspiradoras, ordenadores, aparatos de aire acondicionado, lavavajillas, productos de iluminación, refrigeradores y congeladores. Estos requisitos se establecen en la Directiva 2009/125/CE que se ha traspuesto al ordenamiento español en el Real Decreto 187/2011

En resumen, existe una considerable normativa que se deriva de las distintas directivas que han desarrollado cada una de las directrices para mejorar la eficiencia energética