Gestión y mantenimiento energético

Las luminarias y las paredes de los recintos se ensucian con el tiempo, por lo que la luz emitida por las lámparas decrece. También debe tenerse en cuenta el envejecimiento de los equipos. Por ello, el nivel de iluminación de la instalación de alumbrado disminuye. La falta de mantenimiento significa que la instalación no está funcionando correctamente y que el dinero está siendo malgastado.

Muchas instalaciones están deficientemente mantenidas, con lo que una simple limpieza de lámparas y luminarias puede mejorar sustancialmente la iluminación.

El mantenimiento consiste en revisiones periódicas para hacer una inspección en cada punto de luz, comprobando:

  • Aspecto de los cables internos que interconectan los diversos componentes de equipo en el interior de las luminarias, cambiando los que presenten algún deterioro.
  • Apriete de tornillos y estado de regletas y portalámparas.
  • Aspecto de los elementos que componen el equipo auxiliar, efectuando mediciones para comprobar el correcto funcionamiento en caso de dudas.
  • Estado de limpieza de las lámparas y luminarias, eliminando depósitos de suciedad acumulada,insectos, etc.
  • Aislamiento correcto de la instalación y sus equipos.
  • Sustitución de lámparas. Debe hacerse al final de la vida útil indicada por el fabricante, ya que, aunque no hayan fallado, su eficacia habrá disminuido.En grandes instalaciones es aconsejable sustituir las lámparas por grupos en lugar de individualmente para mantener los niveles de iluminación adecuados.

Las grandes instalaciones han de tener una gestión del alumbrado, prestando atención a:

  • Seguimiento de los planes de mantenimiento (limpiezas, reposiciones de lámparas por grupos, etc.).
  • Control de horarios de funcionamiento.
  • Control de consumos y costes.
  • Seguimiento de la facturación eléctrica.